Nota de Nora: Chicas, el Pequeño Ed me ha pedido que le publique esta carta en el blog para vosotras. ¿ Y quién soy yo para negarle algo a Edwardito?
PD: estaba deseando volver por aquí :)
Queridas lectoras de Reflejos de Papel:
Sip. Por increíble que parezca, he conseguido volver de una pieza, algo que todavía no me explico teniendo en cuenta que he tenido que vigilar a Eileen y Nora durante más tiempo del que cualquier vampiro, licántropo o humano pueda soportar. Nunca había echado de menos no poder dormir...hasta este verano. Vale, estoy acostumbrado al espectáculo que supone ver a Nora recién levantada todas las mañanas...¿Pero Eileen y Nora JUNTAS? Tendré esa espeluznante imagen grabada para el resto de la eternidad. Uggghhh...
He tenido que utilizar todo mi autocontrol para no despertarlas a mordiscos besos.
Por no hablar de que si no llega a ser por mí, estas dos no hubieran sobrevivido.
O, por lo menos, habrían vuelto con menos dedos de los pies.
¿A quién se le ocurre irse a LONDRES sin calcetines?
(Sobre todo teniendo en cuenta que pensaban guardar ahí sus provisiones de jamón y mortadela para que no se las quitaran en el aeropuerto)
Y por si fuera poco, me sometieron a un ridículo duro entrenamiento para lo que ellas llamaron:
"La caza y captura de Robert Pattinson, versión Londinense 1.0"
(Sí. Yo también pienso que deberían dejar de ver CSI y Mentes Criminales por la tele)
El caso es que Nora me obligó a leerme la biografía del tal Pattinson que le regalaron por Navidad, verme todas las fotos suyas que tiene en el disco duro (algo así como 80 carpetas) y aprender a decir en cuatro idiomas:
"Oye, tú no serás vecina del muchacho este tan guapo de Crepúsculo, ¿no?"
Y lo peor era lo que planeaban hacer si su "perfecto" plan funcionaba y lo encontraban...
Pobre hombre...
Así que después de tanta preparación, nos pusimos en marcha hacia Londres.
Estaba realmente contento porque creía que en este viaje a Eileen y Nora se les pegaría algo de la educación y los modales ingleses...
...
...
Sí, soy un pobre iluso.
He tenido que presenciar cómo Nora intentaba seducir a un indefenso chico del avión, utilizando sus...ejem..."armas de mujer".
El Pequeño Ed se muere de vergüenza, fase 1:
Uno de los mejores museos del mundo.
¿Y qué hacen Eileen y Nora?
a) ¿Admiran las obras de arte?
b) ¿Atienden a las explicaciones de los guías?
c) ¿Aprenden los secretos de las culturas antiguas y milenarias?
No, no y no...
Se ponen a IMITAR a los egipcios.
Incluso he sido acosado por miles de mujeres enloquecidas y hormonalmente desbocadas.
Por lo visto, me doy un aire al tal Robert Pattinson (ya ves tú, no sé de dónde sacan semejante tontería).
Y creedme, huir de la mismísima Paris Hilton no es naaaaada sencillo.
"¡Vulturis, venid a por míííí, matadmeeeee!"
Incluso Eileen me utilizó para cumplir una de sus fantasías Crepusculianas...¡JA! Veremos a ver si el Pequeño Jacob puede subirse a los árboles con la misma gracia que yo.
...
...
Ah, no. Que no puede mover los brazos. MUAJAJAJAJAJAJA.
Pero entre bochorno y bochorno, nos dio tiempo a actuar como turistas algo normales:

"El Big
Ben Ed"
"Mi Big Mac que sea de puma, por favor. Sin patatas"
Eileen y Nora bajando al Ministerio de Magia. Decían que tenían que pegar a una tal Ginny por quedarse con un tal Harry. Y luego darle una paliza al tal Harry por ponerle a sus hijos los nombres más feos de la historia de la humanidad.
Y, cómo no, teníamos que probar la comida inglesa, porque según ellas: "Viendo lo buenorro saludable que está Robert Pattinson, en Inglaterra deben dar muy bien de comer".
Y tanto que la probaron...Dieron un nuevo significado a la expresión PONERSE MORADAS.
En esta foto, por ejemplo, acabaron con 16 paquetes de patatas fritas, 20 trozos de pollo, 3 litros de Pepsi y un menú para cada una sobre la mesa. Supuestamente, ellas sólo pidieron "un cubo pequeñito de pollo".
Ya, claro.
"Eileen en el paraíso del colesterol"
Cuando la camarera del restaurante italiano intentó coquetear conmigo, Eileen y Nora se empezaron a partir de risa, no sé por qué.
Y estuvieron toooda la comida repitiendo:
"Yo es que sigo una...dieta especial"
Menos mal que mientras ellas se echaban la siesta, yo podía irme tranquilamente a cazar...
Psché, los pumas de Londres no están mal...un poco secos, eso sí.
"Ven, gatito, gatito, gatitooooo" Pero todo lo bueno se acaba, y llegó la hora de volver a casa. Y así, contemplando el Crepúsculo, me di cuenta de que hay tres cosas de las que estoy completamente seguro:
Primera, Nora necesitaba limpiar el parabrisas de su coche.
Segunda, una parte de Eileen se muere por comprar al Pequeño Jacob (y a mí no me hace ni pizca de gracia)
Y tercera, estoy total y perdidamente celoso de sus abdominales.
"¡¿QUÉEE?! Chicas, veréis cuando consiga quitarme el abrigo..."